La capital de
la Región de Tarapacá ofrece playas de aguas temperadas con sol primaveral casi todo el año, un variado comercio por ser zona franca y una intensa vida nocturna. Desde la ciudad se puede iniciar un viaje por la historia visitando las ex oficinas salitreras, hoy "pueblos fantasmas", como Humberstone y Santa Laura, declaradas Patrimonio de
la Humanidad por la unesco.
En sus proximidades podrá viajar en el tiempo, contemplando geoglifos que testimonian la vida y costumbres de ancestrales culturas. Otra visita interesante es a Mamiña, con sus aguas termales, o al Oasis de Pica. También se deleitará con el colorido y fervor religioso-pagano de fiestas como La Tirana.